El mundo del neumático es mucho más amplio de lo que parece. Desde su producción a los diferentes tipos de neumáticos que podemos encontrar en el mercado, muchos son los datos que desconocemos de esta parte del automóvil que es la única que nos mantiene en contacto con el asfalto. Hoy repasaremos 10 curiosidades sobre los neumáticos y, además, un bonus extra. ¡No te los pierdas!
1. El origen de la palabra neumático
Empecemos por el principio: ¿por qué al neumático se le llama así? La palabra ‘neumático’ proviene del término griego “pneumatikós” que podríamos traducir como “relativo al pulmón”, por el aire que contiene en su interior.
2. ¿Cuántos componentes se necesitan para fabricar un neumático?
Puede que te sorprenda la respuesta pero en el proceso de fabricación de un neumático convencional se usan ni más ni menos que unos 200 materiales distintos. Y no solo eso, también se emplean hasta 30 tipos de caucho diferentes.
¿Y por qué tantos materiales? Fácil, cada uno de ellos tiene una característica concreta y, sumados, le otorgan a los neumáticos muchas más propiedades. Cada uno de los materiales de los neumáticos aporta propiedades diferentes.
Por ejemplo, el cobalto y el titanio son elementos básicos para darle estructura a la rueda y el óxido de silicio ayuda a mejorar su comportamiento sobre el suelo mojado.
3. Solo los neumáticos consumen entre el 20 y el 35% del combustible
Cuando circulamos actúan diferentes fuerzas de resistencia. Una de ellas es la de la resistencia a la rodadura y es en la que los neumáticos hacen su principal trabajo. Al circular, los neumáticos usan entre un 20 y un 30% de energía para vencer esa fuerza. Por eso, a la hora de comprar un neumático, es importante tener en cuenta este dato.
4. Unos neumáticos eficientes pueden hacerte ahorrar hasta 300 euros
Siguiendo lo que comentábamos en el punto anterior, elegir un buen neumático nos puede hacer ahorrar mucho dinero a la larga ¡y nuestro bolsillo y el medio ambiente lo agradecerán!
Intenta elegir modelos eficientes que reducen la resistencia a la rozadura. De esta manera tu vehículo consumirá menos combustible. Por poner un ejemplo, si tus neumáticos son de clase A puedes ahorrar un 7,5% de combustible, lo que se traduce en medio litro por cada cien kilómetros que recorras. Saca tu calculadora porque seguro que te sale a cuenta.
5. Los neumáticos acumulan electricidad estática
Y esto puede convertirse en un buen problema. Pero, ¿por qué ocurre? El causante de esta acumulación es el óxido de silicio. Si se emplea demasiado de este material en su construcción, disminuye el nivel de conectividad. Para evitar que esto ocurra y que los neumáticos descarguen esa electricidad estática acumulada, los fabricantes suelen añadir en la banda de la rodadura la conocida como “raya de cebra”: una fina tira de goma que ayuda a mejorar la conductividad.
6. Los primeros neumáticos no eran negros
Y ahora un poco de historia. ¿Sabías que los primeros neumáticos eran blancos? Esto es así porque este es el color natural del caucho. El cambio a negro se debió por estética pero resultó tener ventajas: al estar en contacto con el suelo, los neumáticos se ensuciaban con facilidad. Por este motivo, en 1885 la marca Goodrich decidió fabricar ruedas negras. Al hacerlo descubrieron que estas eran más resistentes ya que para teñirlas les añadían carbón al caucho. Además de alargar su vida útil, también consiguieron otras mejoras como una mejor distribución del calor o una disminución del desgaste por abrasión si lo comparamos con el caucho sin tratar.
7. El descubrimiento del caucho vulcanizado se debió a la serendipia
La historia cuenta que en 1839 Charles Goodyear celebró en su casa de Nueva Inglaterra una reunión para recaudar los fondos que le permitieran seguir adelante con sus experimentos con el caucho. Su objetivo era lograr un compuesto más resistente ante las variaciones de temperatura. En esa reunión, cuentan, golpeó accidentalmente la superficie de la estufa con una bola de goma de caucho que llevaba en la mano y que previamente había mezclado con azufre y sometido a un tratamiento con ácido y gases. Al separar el caucho pegado a la estufa, Goodyear descubrió que por fin tenía la consistencia sólida que tanto había estado buscando y necesitaba. Surge el caucho vulcanizado.
8. El invento de cámara de aire fue para ayudar a un niño
Ya lo vimos en nuestro artículo sobre la historia del neumático pero no está de más recordarlo. John Boyd Dunlop fue un veterinario escocés que decidió mejorar la calidad de vida de su hijo y, de paso, del resto de seres humanos. Cuando el hijo de Dunlop contaba con 9 años de edad, usaba un triciclo para ir a la escuela en Belfast, donde el veterinario se había trasladado. El trayecto, pese a no ser excesivamente largo, sí era muy incómodo debido a los numerosos baches de las calles belfastianas. Así que, para que su hijo fuera más cómodo, decidió inflar unos tubos de goma con una bomba de aire para hinchar balones. Una vez inflados, los envolvió con una lona que los protegía y los fijó a las llantas de la bicicleta. Dunlop, así, inventó el primer neumático con cámara de aire.
9. El neumático más grande del mundo se fabricó en Vitoria
¿Sabías que la empresa Michelin de Vitoria-Gasteiz obtuvo el récord Guinness del neumático más grande del mundo por su modelo 55/80R57 XMINED2? Lo crearon en el año 1995 y pesó 5.782 kilos y midió más de 4 metros de diámetro. ¿Y por qué lo hicieron? Para equipar a un dumper Caterpillar 797 para el transporte de mineral en minas de cielo abierto.
10. Los neumáticos más grandes del mundo
Quitando este dato máximo, los neumáticos más grandes del mundo suelen ser los que se usan en camiones enormes que se dedican a la minería. Estos neumáticos suelen pesar más de 5.000 kg y medir hasta 4 metros de altura. Además, cada uno de ellos puede soportar un peso de hasta 100 toneladas.
¡BONUS! Ya hemos repasado 10 curiosidades del mundo de los neumáticos pero queremos dejaros con un dato más. ¿Sabes quién es el mayor productor de neumáticos del mundo?
Esta es una pregunta que puedes hacer a tus conocidos y seguro que no la aciertan. La respuesta es, ni más ni menos que la empresa de juguetes Lego. La empresa danesa produce sobre 306 millones de neumáticos cada año, eso sí, en un tamaño reducido.
Apostamos a que cuando has leído el título del artículo se te ha escapado una sonrisilla: “¿pues para qué van a servir? Para rodar sobre ellos” y sí, tienes razón, pero te prometemos que los neumáticos sirven para muchas más cosas, concretamente ¡para seis! Prueba a ver si las puedes sacarlas… y si no, sigue leyendo este artículo en el que te revelaremos las funciones concretas que tiene un neumático en nuestro vehículo.
Sin duda alguna un neumático es un elemento esencial en todo coche. Imagina un vehículo sin ellos, ¡no podría llevarnos a ningún lugar! Además, como hemos repetido en infinidad de ocasiones, los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto, así que son uno de los elementos cruciales en lo que se refiere a conducción y seguridad.
¡CURIOSIDAD! ¿Sabías que la superficie de cada neumático que está en contacto con el suelo no es más que la equivalente a una postal? ¡Esos pocos centímetros cuadrados marcan la diferencia!
Los neumáticos también nos ayudan a estar cómodos en nuestro vehículo, a adaptarnos al clima, a girar, a frenar… Pero veamos cada una de sus funciones una a una.
1. La función más básica: rodar
Pues sí, es la más básica porque sin ella entraríamos en nuestro coche… y ya. No habría viaje posible. Gracias al hecho de que los neumáticos rueden podemos desplazarnos entre diferentes puntos y así usar nuestro coche como medio de transporte. Para eso es crucial la forma que tienen: si no fueran redondos, no se podría circular.
2. La función secundaria: soportar
Cuando aceleramos y cuando frenamos el peso de nuestro coche soporta sobrecargas dinámicas que los neumáticos han de resistir. Además, cuando nuestro vehículo está parado, alguna parte ha de aguantar todo su peso.
¡CURIOSIDAD! El peso medio de un coche es de 1400 kg.
3. La función que aporta comodidad: amortiguar
Cuando circulamos apenas nos damos cuenta pero la carretera tiene numerosas irregularidades que nos harían el viaje de lo más incómodo si no fuera por los amortiguadores y por los neumáticos. Te lo explicamos en la historia del neumático y te lo repetimos: las ruedas son sinónimo de comodidad y confort.
4. La función más mecánica: transmitir
Así es, al final cuando apretamos el acelerador si ese aumento de velocidad no se transmite desde el motor a la carretera, no podremos conducir. La potencia útil del motor también se transmite en otras situaciones tales como la frenada o los esfuerzos en curva.
5. La función esencial: guiar
Los neumáticos no solo nos llevan de un sitio a otro sino que, además, te ayudan a guiar el vehículo con total precisión durante cualquier condición climática y por cualquier tipo de suelo. Es importante que el vehículo vaya justo donde queremos que vaya y los neumáticos son básicos para lograr este cometido.
6. La función que todos esperan: durar
No por obvio es menos importante. La duración de un neumático depende de numerosos factores, entre ellos las condiciones de uso como el estilo de conducción, la velocidad que se suele emplear, el estado del coche, el tipo de carretera por el que solemos circular, si solemos conducir con el vehículo cargado o no así como la calidad del contacto con el suelo por el que circulamos. En este último aspecto, la presión de las ruedas tiene un papel fundamental ya que cuanta más presión menor será la zona de contacto (y viceversa).
Además, también has de saber que el desgaste no es el mismo en el eje delantero que en el trasero. ¿De qué dependerá? De cuál sea el eje de tracción del vehículo.
¿Hay alguna de estas funciones que te haya sorprendido? ¿Se te ocurre alguna más? Déjala en los comentarios, nos encantará leerte.
Si has notado que ha llegado el momento de cambiar tus neumáticos es bastante probable que te preguntes cómo elegir los que van a sustituir a los antiguos. Una de las opciones es elegir exactamente los mismos, si es que te han dado buen resultado, pero el mercado de neumáticos es tan amplio que te recomendamos que antes le eches un buen vistazo. Para elegir con éxito hay una serie de aspectos a tener en cuenta que te ayudarán a tomar una buena decisión.
Pero antes tendrás que hacer un poco de trabajo previo. Primero de todo, deberás comprobar la medida de los neumáticos que llevas. Para saberlo puedes mirar la ficha técnica de tu vehículo o bien observar tus neumáticos. Deberás encontrar las siguientes medidas: anchura, altura, diámetro, código de carga y código de velocidad.
Como decíamos, siempre podemos elegir repetir el modelo y marca de neumático pero si prefieres no hacerlo tendrás que fijarte en un código que encontrarás en la parte lateral de las ruedas. Deberás buscar un código compuesto por tres conjuntos de números y dos letras. Por ejemplo, si tu código fuese 205 / 55R / 16 91V, éste sería el significado:
205 = ancho del neumático en milímetros.
55R = relación entre la altura y el ancho del perfil de la rueda.
16 = estructura de la rueda.
91 = diámetro interior en pulgadas.
V = código de velocidad.
Sabiendo esto, ya podemos empezar a buscar los neumáticos que se adaptan a nosotros. Ten en cuenta los siguientes aspectos.
Tipo de vehículo y uso
Obviamente un 4×4 no requerirá los mismos neumáticos que un utilitario. Y tampoco si sueles usar tu vehículo para cargar mucho equipaje o si llevas muchos pasajeros habitualmente. Cuando vayas a elegir tus neumáticos nuevos, tenlo en cuenta para que puedas elegir los más adecuados a tu vehículo y al uso que le das.
Entorno y tipo de conducción
Una vez tienes claro los aspectos anteriores es momento de pensar en el sitio por el que va a circular habitualmente tu vehículo y en el tipo de conducción que tienes.
¿Te mueves en un entorno urbano? Ten en cuenta que entonces los frenazos y acelerones son más habituales que en una vía interurbana, habitualmente más estable. Por eso son más recomendables unos neumáticos de larga duración, de baja resistencia a la rodadura y que tengan una buena respuesta ante el frenado para poder evitar posibles accidentes. Si te mueves por un entorno interurbano los neumáticos de alto rendimiento especializados en seguridad y confort son los que mejor encajan con tus necesidades.
Así, es importante tener en cuenta por el tipo de carreteras en la que solemos circular:
Climatología habitual
El lugar por el que nos movemos también es importante cuando queremos elegir qué neumáticos le vamos a poner a nuestro vehículo. Estos tienen que soportar las diferentes inclemencias del tiempo, tales como lluvia, nieve, fuertes vientos, heladas o niebla. Recordemos que los neumáticos son el único elemento que nos mantiene en contacto con el asfalto, así que es importante que usemos los más indicados a cada condición.
Si vivimos en un lugar en el que son habituales las heladas, la nieve y el frío intenso, podemos optar por usar neumáticos de invierno durante dicha estación. Este tipo de rueda tolera mejor las temperaturas bajas y además protege ante la posibilidad de encontrarnos nieve en la carretera ya que su dibujo y las láminas en forma de garra hace que se adhieran a terrenos donde un neumático mixto o de verano patinaría.
De la misma manera, si el lugar en el que nos movemos es cálido, optaremos por unos neumáticos de verano. Estos neumáticos son ideales para lugares como las Islas Canarias, donde tienen calor durante todo el año.
Sin embargo, si vivimos en un sitio en el que la diferencia entre estaciones es más notoria, lo ideal es que elijamos neumáticos mixtos. No actuarán como los de la propia estación cuando se den las condiciones extremas pero nos valdrán para ambas.
Ahora que ya conoces las claves para elegir los neumáticos que mejor se adaptan a tus necesidades solo te queda ponerte en contacto con un taller profesional y elegir los tuyos.
Hoy dejamos el mantenimiento de lado y vamos a echar la vista atrás, porque los neumáticos no siempre han sido como los conocemos actualmente. ¿Sabías que los neumáticos surgieron gracias a un veterinario y una bicicleta? ¿Y que Goodyear, Dunlop y Michelin son más que marcas de neumáticos? Pues sigue leyendo y descubre muchas más curiosidades sobre la historia del neumático.
Un invento mucho más reciente de lo que parece
Si creías que en este punto íbamos a remontarnos a la prehistoria para hablar de la invención de la rueda, estáis muy equivocados. Sí es cierto que, inevitablemente, su existencia va ligada, sin rueda no habría neumático, pero el hecho de ponerle caucho exterior a una rueda (el neumático en sí), es relativamente nuevo. Solo tenemos que irnos un par de siglos atrás, a principios del siglo XIX, para encontrarnos los primeros prototipos de lo que es un neumático actual. En esa época se empezaron a usar revestimientos de goma natural para recubrir las ruedas de acero o de madera de los carros. Aunque la idea fue buena, la realidad era otra cosa: esa goma se gastaba muy rápido y había que estar reponiéndola cada dos por tres.
Goodyear mejora el invento y Dunlop lo perfecciona
En el año 1839 un inventor estadounidense, Charles Goodyear, buscó la manera de solucionar este inconveniente y la encontró gracias al vulcanizado. Se trata de un proceso en el que se mezcla el caucho con azufre aplicando calor y presión. Esto conseguía que, por un lado, tuviera una mayor plasticidad y, por el otro, fuera mucho más resistente que la goma. El único problema era que viajar en un vehículo con estos neumáticos no era muy cómodo que digamos.
Seis años más tarde, en 1845, Robert W. Thomson patentó la primera llanta de aire, lo que supuso la base del neumático que conocemos hoy en día, pero el cambio definitivo llegó gracias a una bicicleta.
John Boyd Dunlop fue un veterinario escocés que decidió mejorar la calidad de vida de su hijo y, de paso, del resto de seres humanos. Cuando el hijo de Dunlop contaba con 9 años de edad, usaba un triciclo para ir a la escuela en Belfast, donde el veterinario se había trasladado. El trayecto, pese a no ser excesivamente largo, sí era muy incómodo debido a los numerosos baches de las calles belfastianas. Así que, para que su hijo fuera más cómodo, decidió inflar unos tubos de goma con una bomba de aire para hinchar balones. Una vez inflados, los envolvió con una lona que los protegía y los fijó a las llantas de la bicicleta. Dunlop, así, inventaba el primer neumático con cámara de aire.
El desarrollo del neumático con cámara de Dunlop llegó en un momento crucial: durante la expansión del transporte terrestre, con la construcción de nuevas bicicletas y automóviles.
El color negro se impone
Si hasta ahora os imaginábais los primeros neumáticos de color negro es porque todos le tenemos asociado este color pero en sus inicios no era así. Los primeros neumáticos, de hecho, eran de color blanco ya que en su fabricación se empleaba el caucho natural extraído del árbol Hevea Brasiliensis, que era de este color. Pero claro, el neumático, al estar en contacto permanente con el suelo, se ensuciaba a la más mínima y no es que quedara muy bien, que digamos. ¿La solución? Tintar el caucho. Si se cambia el color blanco por el negro, la suciedad se verá menos. ¡Y dicho y hecho! Los neumáticos se volvieron más “limpios” a ojos de la gente pero ese no fue el único hallazgo asociado a este cambio de color.
Al tintar el caucho se descubrió que los neumáticos negros duraban más. Todo es gracias al sol: el tinte negro absorbía los rayos ultravioletas que son, en parte, los causantes del agrietamiento de las goma de caucho, así que, además del problema estético, se ganó en durabilidad.
La invención del neumático con cámara de aire fue importante porque se produjo en un momento ideal: a finales del siglo XIX el transporte terrestre se estaba expandiendo a gran velocidad y la construcción de nuevas bicicletas y automóviles estaban a la orden del día. En cuestión de pocos años, la calidad de los trayectos mejoró sustancialmente.
Michelin patenta los neumáticos desmontables
Otro ciclista fue el precursor de la aparición del neumático desmontable. Tres años más tarde de la invención del neumático con cámara de aire por parte de Dunlop, un ciclista acudió a la planta de la empresa francesa de neumáticos Michelin a buscar material para reparar uno de los neumáticos Dunlop de su bicicleta. Dicha reparación tardó más de tres horas. En ese momento, Édouard Michelin pensó que debería existir una manera de hacer lo mismo en menos tiempo y decidió trabajar en la patente de un neumático fácil de reparar. Nacían los neumáticos desmontables.
Al mismo tiempo que ocurría esto, C.K. Welch inventaba la llanta con núcleo de alambre, esto es el neumático con talón. Esta invención consiste en fijar el neumático a la llanta con alambres de acero trenzado en forma de cinta o cable.
Y los hermanos Michelin no se quedaban atrás perfeccionando los neumáticos: en el año 1895 lograron incorporar primera vez los neumáticos con cámara de aire en un coche, lo que supuso un avance fundamental en la historia del automóvil.
Nuevo siglo, nuevos descubrimientos
Los inicios del siglo XX fueron complicados. Dos guerras mundiales, con sus consecuentes posguerras, hicieron que las prioridades de la población cambiaran. De hecho, uno de los descubrimientos más significativos en lo que compete a los neumáticos se realiza a principios de siglo, concretamente en el año 1916, pero no es hasta la década de los 50, más de 40 años después, cuando finalmente se puede poner en marcha.
Estamos hablando del desarrollo de la estructura de capas radiales que llegó para sustituir a la de capas diagonales usada anteriormente. Eso implica que los materiales, a partir de entonces, se colocarían en capas, pero todas, unas sobre otras, en línea recta. Este cambio supuso mejoras en cuanto a estabilidad y resistencia de la cubierta.
Un caso similar le ocurrió a los primeros neumáticos sin cámara, patentados por Goodyear. La patente data de 1905 pero por aquel entonces no se consideraron muy prácticos que digamos. Tuvieron que pasar 8 años para que esta idea gozara de éxito ¡y más de 50 para que fueran comercializados!
Los neumáticos antipinchazos de Bridgestone
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX se suceden los avances tecnológicos en el mundo del neumático. Su estructura vuelve a cambiar de la mano de Michelin que crea los neumáticos con capas radiales que acabarían por sentar la base de la industria. Bridgestone la emplearía en 1964 en la creación de las primeras ruedas de estructura radial. La marca Goodyear los lanzó al mercado en 1977 y en tan solo cinco años, todos los coches nuevos americanos llevaban este tipo de rueda.
Durante los años 80 aparecen por primera vez los neumáticos antipinchazos gracias a los fabricantes de Bridgestone. Estos se incorporaron primero al Porsche 959 y después pasaron a otros modelos de alta gama. Eso supuso el paso definitivo para que se empezara a usar esta tecnología en competiciones de Moto GP y Fórmula 1. Actualmente, las motos de Moto GP llevan neumáticos Michelín y los coches de Fórmula 1 usan neumáticos Pirelli.
Como hemos podido ver en este viaje entre finales del siglo XIX y nuestros días, la invención del neumático supuso una auténtica revolución, no solo para el automóvil en sí, sino para la propia movilidad de las personas. Este descubrimiento hizo que los viajes se volvieran mucho más cómodos y confortables, lo que hizo que se desarrollara toda una red de negocios a su alrededor de la movilidad de las personas.
Actualmente, la máxima prioridad de los fabricantes de neumáticos es la seguridad pero lo que está claro es que nunca pierden de vista el gran objetivo por el cual un padre, allá por finales del siglo XIX, se puso a trabajar: hacer nuestros viajes mucho más cómodos.