Cuando invertimos en un vehículo lo que estamos comprando son años de seguridad al volante, confort y durabilidad. Pero como casi todo en esta vida es finito, los coches y sus partes tienen una duración determinada. ¿Esto significa que los neumáticos tienen fecha de caducidad? Pues sí, y este es el tema del que trataremos en el artículo de esta semana.
Ya hemos hablado en numerosas ocasiones de la importancia del mantenimiento de los neumáticos pero, pese a que la presión, el equilibrado, las válvulas, la limpieza o los hábitos de conducción sean los correctos, puede ser que igualmente haya llegado el momento de cambiar tus neumáticos. Y esto se debe, ni más ni menos que a la caducidad de los mismos.
Es obvio que cuanto más usemos nuestro vehículo, más desgaste tendrán nuestras ruedas pero esto no implica que si lo usamos menos alarguemos proporcionalmente su duración. Hay otro factor a tener en cuenta en esta ecuación: el tiempo, y este siempre corre en nuestra contra.
Fechas y más fechas
Como todo objeto, los neumáticos tienen una fecha concreta de fabricación. Y no solo eso, sino que también tienen un límite de tiempo en el que el fabricante te puede garantizar que los materiales que lo componen tienen la calidad necesaria y actuarán de la manera esperada. Como comentábamos anteriormente, el uso influye pero también el tiempo y, a partir de cierto número de años, el material se degrada y no es seguro circular con ellos.
Por eso es importante estar al tanto de dos fechas que deberás de tener bien presentes. Por un lado, la fecha de fabricación y, por otro, la fecha de montaje.
¡HABLEMOS DE FECHAS! Normalmente la caducidad de un neumático se establece como tope 5 años desde la fecha de montaje o 10 desde la de fabricación, la que llegue antes.
¿Cómo sé la fecha de fabricación de mis neumáticos?
Como la fecha de montaje es bastante probable que la sepas, llega el momento de conocer la fecha en la que tus neumáticos fueron creados. Para saberlo deberás mirar en su flanco y buscar cuatro cifras que aparecerán dentro de un círculo y que acompañan al código DOT (Department Of Transportation).
¿Y qué significan estos cuatro dígitos? Los dos primeros números corresponden a la semana de fabricación y las dos últimas, son el año en el que fueron fabricados. Así, si pone 2120 significa semana 21 del año 2020.
El mantenimiento es la clave
Es importante que cuentes con profesionales formados para que le hagan revisiones periódicas a tus neumáticos ya que, desgraciadamente, ningún fabricante puede asegurarte cuántos kilómetros pueden durarte. Dependerá de numerosos factores como el tipo de conducción, las vías por las que nos movamos o el clima, por poner solo tres ejemplos.
Así, el asfalto más rugoso, aquel que presenta mayores imperfecciones, circular con una presión incorrecta, no hacerle revisiones, rodar con cargas pesadas o conducir por lugares con mucha humedad o temperaturas extremas, acortarán la vida de tus neumáticos.
Y es que hay que estar atentos porque casi todo en esta vida tiene fecha de caducidad, sí ¡hasta la miel!
Imagina: tienes tus maletas hechas, un destino en mente y por delante unos días de relax… ¡hasta que no puedes salir porque tus neumáticos han sufrido una avería! Tus vacaciones peligran por no haber hecho un correcto mantenimiento de los neumáticos y esto no es lo que queremos que pase, por eso te damos todas las claves para que puedas tener un mantenimiento óptimo de tus ruedas.
Paso 1: La correcta presión del neumático
Como decíamos, un buen mantenimiento puede evitarte muchas visitas al mecánico y uno de los aspectos que más problemas da es la presión de los neumáticos. Hemos hablado de ello varias veces en este blog pero no está de más recordarlo: una presión demasiado alta o demasiado baja influirá en la duración de nuestras ruedas y en nuestra seguridad al volante.
Cuando mantenemos la presión de las ruedas a su nivel óptimo les estamos alargando la vida. Y no solo eso, también hacemos que su rendimiento sea el óptimo. Si te quedaras corto a la hora de inflarlos no solo la conducción sería más incómoda y el gasto de combustible superior, sino que estarías poniendo en peligro el desgaste prematuro de otros elementos del neumático como las bandas de rodadura. Un neumático con poca presión se desgastará de manera irregular y, además, se calentará más.
Si, por el contrario, te pasaras en la presión de tus ruedas, el centro de la banda de rodamiento se desgastará prematuramente, lo que reducirá tu seguridad al volante, especialmente si circulas por una calzada irregular. Al estar más hinchados, la superficie que está en contacto con el suelo también disminuye, por lo que el agarre de nuestras ruedas también se verá comprometido.
Paso 2: Controlar el desgaste y la profundidad
Como todo en esta vida, los neumáticos también se desgastan. ¿Y cómo sabemos que nuestros neumáticos lo están? Muy fácil, comprobando la profundidad del dibujo. Cuando vemos que el dibujo de la rueda es insuficiente es hora de cambiarlos. Si te vas fijando en este detalle de manera periódica siempre contarás con unos neumáticos que tengan un agarre preciso y necesario. Recuerda que lo que te juegas es mucho: tu seguridad.
Paso 3: El equilibrado de los neumáticos
Circular con los neumáticos desequilibrados puede comportar muchos riesgos para la seguridad de quien va en el vehículo y quien comparte carretera con él. Por eso, uno de los pasos más importantes a la hora de realizar un correcto mantenimiento de los neumáticos es tener en cuenta el equilibrado. Unas ruedas correctamente equilibradas hacen que tengamos menos vibraciones al conducir y también ayuda a la prevención de su desgaste.
Cuando tus neumáticos están correctamente equilibrados no solo les proteges a ellos sino también a la dirección, la transmisión y la suspensión del propio vehículo.
¡RECUERDA! Cada vez que cambies los neumáticos o los desmontes por cualquier circunstancia, has de reequilibrarlos.
Paso 4: No te olvides de las válvulas
Aunque son elementos muy pequeños, las válvulas y los tapones cumplen una función fundamental. No está de más echarles un vistazo de vez en cuando y comprobar que todos siguen en su sitio ya que al ser de goma, suelen acabar deteriorándose.
Las válvulas suelen doblarse debido a las altas cargas y los tapones pueden perderse o recibir golpes que pongan en compromiso la estanqueidad y la limpieza de los neumáticos. ¡Tenlos en cuenta!
Paso 5: Los hábitos de conducción
¿Eres un conductor agresivo? ¿Suelen dar acelerones y frenazos? ¿Circulas más por vías urbanas? Todos estos aspectos condicionan la salud de tus neumáticos e impactan directamente en su mantenimiento, especialmente en el desgaste de la banda de rodadura.
Cuando conducimos de manera reposada podemos llegar a multiplicar por dos la vida útil de nuestros neumáticos y, además, ahorrarnos algunos euros en combustible. Sin embargo, la conducción agresiva, circular a alta velocidad y frenar bruscamente acortan la vida del neumático.
Paso 6: La limpieza
No por ponerlo en último lugar es que se trate de un paso menos importante, ¡ni mucho menos! El neumático es el único elemento del vehículo que está en contacto con la calzada y, por tanto, uno de los que más posibilidades tiene de ensuciarse. Polvo, nieve, sal, hielo, arena… Son muchos los elementos que pueden incrustarse en los dibujos del neumático y eso puede contribuir al deterioro del caucho.
Si mantenemos una correcta limpieza de nuestras ruedas también estaremos contribuyendo a su buen mantenimiento. Lo ideal es limpiarlas con agua tibia y jabón neutro y debes evitar siempre los productos muy abrasivos, derivados del petróleo o con disolventes, ya que podrían dañar la goma.
Siguiendo estos sencillos pasos podrás alejar las visitas al mecánico y evitarás más de un susto en la carretera.
Ya sea cada dos o cada año, pasar la ITV es un momento para el que queremos ir preparados adecuadamente. Hay numerosas cosas a tener en cuenta pero hoy vamos a centrarnos en aquellas partes de los neumáticos que nos pueden hacer “suspender” la inspección técnica de vehículos. ¡Que no se te pase ninguna!
Es una buenísima idea pasarse por el taller antes de ir a pasar la ITV. Muchas veces esos errores que nos pueden echar para atrás nuestra inspección son fácilmente solventables y nos ahorran un viaje de más. Además, si eres tú quien manipula los neumáticos de tu coche, puedes montarlos mal o manipularlos de manera inadecuada, lo que puede causar, no solo que no te den el sello de la ITV, sino que puedas provocar un accidente de tráfico. Por eso uno de los defectos más graves que se encuentran los inspectores técnicos es un mal montaje de los neumáticos. Evítalo acudiendo a un centro especializado.
¿Sabías que otro defecto grave es el montaje de neumáticos diferentes en el mismo eje? Has de saber que los neumáticos que montan cada eje deben ser totalmente idénticos, del mismo tipo y con la misma contraseña de homologación. Si tus neumáticos no cumplen estas condiciones, suspenderás la ITV.
El desgaste y el grosor son muy importantes
La normativa para superar tu inspección técnica es muy clara: dice que la profundidad de las ranuras principales de la banda de rodadura debe ser superior a 1,6 milímetros. Si no lo hace despídete de estrenar sello nuevo. Además, el desgaste de las ruedas debe ser similar y no pueden tener grietas, lonas o cables a la vista, bultos o roturas.
Antes de acudir a tu cita de la ITV, comprueba que tus neumáticos tienen la presión correcta. Recuerda que es algo que debes revisar periódicamente para evitar cualquier avería o problema.
El riesgo de usar neumáticos sin homologar
Si te estás planteando usar neumáticos de medidas diferentes a las que vienen de serie, te recomendamos que le des una vuelta a tu idea. Cuando realizas este tipo de cambios se considera que has efectuado una reforma del vehículo y, por lo tanto, deberás homologarla.
Recuerda que antes de realizar este cambio es importante que compruebes si los neumáticos que quieres usar son compatibles o no. Además de no pasar la inspección técnica de vehículos por defecto grave, el hecho de circular con unos neumáticos sin homologación puede ponerte en peligro a ti, a tus acompañantes y a las personas que comparten carretera contigo.
He suspendido la ITV, ¿y ahora qué?
Primero de todo, no desesperes. Dispones de una oportunidad para subsanar los errores detectados aunque, eso sí, de la pérdida de tiempo de la reparación y la repetición de la inspección técnica de tu vehículo, no te salva nadie.
Si acudes a la cita de tu ITV y no la superas, deberás pedir hora en tu taller de confianza para arreglar la avería o averías que te impiden disponer de un sello nuevo. Una vez resueltas, deberás volver a acudir a la ITV.
¿Sabes cuál es el fallo más común respecto a ruedas? Su desgaste, así que tenlo en cuenta.
Y, antes de terminar, un último consejo: no dejes todo esto para el día de antes. Como en los exámenes, de nada te servirá intentar ponerte al día la noche anterior. Empieza a revisar los aspectos que se miran en la ITV con margen para poder corregir cualquier incidencia, así te ahorrarás un suspenso. Recuerda que cada año un 21% de vehículos en España son rechazados en la primera inspección técnica. Evita que sea el tuyo.
La seguridad es sinónimo de prevención. No hay nada más efectivo que un buen mantenimiento para evitar sustos indeseados al volante y los neumáticos, recordémoslo, son la única parte del vehículo que nos mantiene en contacto con el asfalto. Por eso hoy os recomendamos que hagáis inspecciones regulares a vuestras ruedas ya que te ayudarán a mejorar tu seguridad mientras conduces y a evitar posibles problemas y averías.
En este blog hemos hablado de la importancia del mantenimiento de los neumáticos para nuestra seguridad, pero no todo pasa por hacer estas revisiones profundas. Una rápida inspección por nuestra parte puede evitarnos alguna que otra visita al mecánico para reparar averías graves. Te aseguramos que si tienes en cuenta estos 7 aspectos regularmente, tu seguridad se verá incrementada. ¡Nunca un vistazo dio más!
Desgaste desigual de la banda de rodadura
Hemos hablado de la banda de rodadura cuando repasamos las partes del neumático y sabemos de su importancia, por eso empezamos por este componente. Obsérvala atentamente y revisa que no se produzca un desgaste desigual en los diferentes lados de la banda de rodadura, eso sería un mal presagio. Podría significar que tus neumáticos no están bien alineados, equilibrados o inflados o que haya problemas en la suspensión, lo que supondría un riesgo para tu seguridad y la de aquellos que comparten carretera contigo. También observa que no se hayan producido ondulaciones con desgaste desigual y que el cable de acero no sea visible.
¿Hay algún objeto incrustado en tu neumático?
La circulación puede hacer que ciertos objetos como piedrecitas, restos de cristales o metales o piezas pequeñas que se encuentran en la carretera, acaben incrustados en la banda de rodadura. Esto no debería ser un problema si los detectas a tiempo, por eso es importante que regularmente observes tus ruedas atentamente. Si observaras la presencia de algún objeto extraño, extráelo con suma precaución cuanto antes ya que si continuas circulando con él podría acabar provocando el pinchazo de tu neumático.
Nada de cicatrices
La apariencia externa de tu neumático ha de ser impecable, más allá de la poca o mucha suciedad que pueda tener. Si aquello que te incomoda lo puedes quitar con agua y jabón no hay de qué preocuparse pero en cambio si al observar tu rueda ves que tiene cortes, agujeros, grietas, bultos o hendiduras en alguna parte, activa la señal de alarma. En ese caso te recomendamos que acudas a tu taller de confianza para descartar cualquier tipo de problema.
Comprueba la profundidad de la banda de rodadura
Un neumático desgastado tiene menos agarre, especialmente sobre suelo mojado. Para comprobar que tus ruedas no están desgastadas de más has de fijarte en los indicadores de desgaste de la banda de rodadura. Son unas barras estrechas de goma que encontrarás en los surcos de la banda.
TIP! Si ves que la profundidad de la banda de rodadura es prácticamente igual a la de los indicadores de desgaste, es momento de sustituir tus neumáticos.
Además de poner en peligro tu seguridad y la de los demás, recuerda que circular con neumáticos por debajo de los 1,6 mm de profundidad está prohibido por ley.
Asegúrate de que la presión es la correcta
Va, lo confesamos, hemos hecho trampa, no todo se resuelve con un vistazo, aquí deberás tocar tu neumático. Los cambios de temperatura, la conducción y el propio uso hacen que tus ruedas pierdan presión de aire. Esto es relativamente normal pero si te encuentras que tu neumático lo pierde tan a menudo que necesitas andar hinchándolo cada pocos días, es que quizás algo no va del todo bien.
Para verificar la presión de tus neumáticos recuerda que estos han de estar fríos. Quítale el tapón de la válvula, presiona la cabeza del medidor uniformemente sobre el vástago de la válvula y usa una presión firme para que se detenga el silbido. Es el momento de retirar el medidor y leer la presión.
Compara el resultado con la presión de inflado que debería tener tu coche según el fabricante y, si ves que tu vehículo la pierde cada pocos días, acude a un taller.
Los tapones de las válvulas se pueden chafar o perder
La principal función de los tapones de la válvula del neumático es impedir que la suciedad y la humedad entren dentro de la goma. Son unas piezas pequeñas pero que ayudan a la correcta conservación de nuestra rueda. El problema es que, al ser tan pequeña, es habitual que se pierda o se deforme, así que si observas cualquiera de las dos cosas, hazte con unos tapones nuevos tan pronto como te sea posible.
La edad importa
Muchas personas piensan que, por usar poco su vehículo, les va a durar muchos más años. Si bien un uso continuado hace que se desgasten muchas de sus partes, el tiempo pasa de igual manera para todos sus componentes. De vez en cuando intenta vigilar la edad de tu neumático. Tanto si usas el coche a diario como solo de manera ocasional revisa su estado si ya hace más de 5 años que los tienes.
Y recuerda, si al inspeccionar tus neumáticos ves algo sospechoso, pide cita con un profesional especializado en neumáticos para que lo examine y te dé un veredicto. Recuerda que tu seguridad está en juego.
Tienes muy claro cuándo cambiar los neumáticos y sabes que ha llegado ese momento aunque pueda que no sea el ideal para tu bolsillo. Antes de lanzarte a alargar la vida de tu rueda poniendo en peligro tu seguridad y la de los que comparten carretera contigo, te hacemos una sugerencia: ¿has pensado en poner un neumático seminuevo? Si no sabes qué son, no te pierdas este artículo.
¿De dónde vienen los neumáticos seminuevos?
Los neumáticos seminuevos son aquellos que comúnmente llamamos “de segunda mano”, es decir, que han tenido una vida útil anterior. Probablemente estés empezando a dudar, a pensar que si alguien desechó previamente ese neumático fue por algo pero nada más lejos de la realidad. Echemos un vistazo a la procedencia de los neumáticos seminuevos.
Las ruedas de ocasión que venden la gran mayoría de establecimientos que se dedican a este negocio proceden de establecimientos especializados en cubiertas nuevas. Un ejemplo serían los coches de renting, que son aquellos vehículos que alquilas por un periodo largo. Muchos de los contratos de renting contemplan cambios de neumáticos sin coste para la persona que lo usa cada 20 o 25.000 km. Según cómo haya sido la conducción, puede que, al menos un par de ellos, estén en unas condiciones más que aptas. De ahí pasarían a ser neumáticos seminuevos.
Otro de los orígenes de esos neumáticos es el hecho de ser la pareja de otro que ha tenido un pinchazo o daño que ha llevado a su dueño a sustituirlo o bien porque hay conductores que deciden cambiar de marca de neumático o de diámetro de llanta y entregan unas ruedas a las que aún les quedan kilómetros por recorrer.
Pese a lo que pueda parecer, solo una ínfima parte de los neumáticos seminuevos provienen de accidentes, ya que las aseguradoras suelen ser reticentes a cambiarlos si aún tienen vida útil.
¿Qué tener en cuenta a la hora de adquirir un neumático seminuevo?
Partimos de la base más esencial: adquiere tus neumáticos en un centro especializado y legal. Eso te asegurará que las ruedas cuentan con las medias oportunas y la profundidad adecuada.
Comprueba que la antigüedad del neumático sea la oficial. Lo puedes saber gracias al código DOT de los neumáticos. Se trata de unos números grabados en el lateral de la goma que van detrás de la palabra DOT. Ellos marcan la antigüedad de la rueda en semanas y años. Sabiendo esto, intenta que la antigüedad de tus neumáticos sea similar.
No olvides tener en cuenta los códigos de velocidad (V, W, X, Y…) e índices de carga (90, 91…). Recuerda que deben ser iguales, si no no pasarás la siguiente inspección técnica.
4 motivos para adquirir un neumático seminuevo
Sin duda, los neumáticos seminuevos son una gran alternativa a la hora de cambiar tus ruedas, estas son sus principales ventajas:
Son más económicos
Nos aventuramos a decir que esta es su ventaja principal. El precio de un neumático nuevo, según la dimensión, puede conllevar un gran desembolso, pero uno seminuevo siempre será más barato.
Por ecología
Reutilizar es ecológico. Si a estos neumáticos les queda vida útil, ¿qué mejor que seguir usándolos? El medio ambiente te lo agradecerá.
No los vas a rodar mucho
Si no haces muchos kilómetros no te compensa comprar neumáticos nuevos. Piensa que cuando tengas que cambiarlos aún tendrán bastante dibujo. Los seminuevos se convierten, así, en una gran alternativa.
Desconfías de las marcas low cost
No quieres hacer un gran desembolso pero prefieres no usar marcas desconocidas. Una gran alternativa es usar neumáticos usados de una primera marca.
Banda de rodadura, talón, lonas de cima… Si estas palabras no te suenan es que debes aprender más sobre neumáticos. ¡Y estás en el lugar indicado! No sufras, porque en este artículo desgranaremos una a una todas las partes de las que se compone un neumático para que la próxima vez que vayas al taller puedas hablar con propiedad. ¡Manos a la obra!
Flanco
Se trata de la parte lateral del neumático. El flanco está situado entre el talón y el hombro y su principal función es proteger a la carcasa ya que está hecho de goma flexible. Así, se adapta a las deformaciones del neumático mientras estamos en marcha. También es la parte encargada de proteger al neumático de los golpes laterales.
Hombro
La goma que forma el hombro es la más gruesa de todas ya que es la parte que queda expuesta a los golpes, especialmente contra los temidos bordillos. Su principal función es distribuir el calor que producen los neumáticos durante la conducción. Se sitúan entre la banda de rodadura y el flanco.
Banda de rodadura
Es la banda de caucho exterior que cubre la carcasa. Es la parte del neumático que está sometida a la fricción directa con el asfalto o suelo. Su principal función es garantizar la adherencia, resistencia a la rodadura y la maniobrabilidad al conducir. La banda de rodadura está formada por cuatro elementos: los surcos, los ribs, los tacos y los sipes.
Carcasa
Se trata de la estructura que encontramos por debajo de la banda de rodadura y los flancos y es la encargada de dar soporte a los neumáticos. La principal función de la carcasa es soportar el aire a presión que contiene de la misma manera que hace con los esfuerzos procedentes de la tracción. Es la parte que ayuda a dar estabilidad y confort a tu conducción.
Lonas de carcasa
Son los cables de fibras textiles en arcos que están dispuestos en ángulos rectos y pegados al caucho de las cubiertas. La principal función de la lona de carcasa es permitir al neumático que resista la presión.
¡UNA CURIOSIDAD! En una lona de neumático de un turismo hay aproximadamente unos 1400 cables.
Lonas de cima
Se trata de un conjunto de cables de acero de diámetro muy fino pero que, a su vez, son muy resistentes.Los encontramos pegados unos a otros y cruzados de manera oblicua de manera que conforman triángulos que no pierden la forma. Su función principal es garantizar la flexibilidad y la robustez del neumático.
Talón
Es la parte interior del neumático. Para que te hagas una idea, es lo que se ajusta a las llantas. Está hecho de alambres de acero de alta tecnología que forman un cable trenzado y circular. El talón está compuesto de varios elementos: alambre, relleno, el caucho y por último la aleta. Su principal función es ejercer una presión constante a la llanta que permite que aunque la rueda pierda presión de aire, el neumático nunca se desprenda de la llanta.
Revestimiento de goma interior
Se trata de la capa de goma más interna del neumático y es la que se encarga de retener el aire en el interior de la rueda de manera hermética. Actualmente, los neumáticos ya no van con cámara de aire sino que esta pieza se ha sustituido por el revestimiento de goma interior que permite la estanqueidad del aire dentro del neumático.
Ahora que ya conoces todas las partes del neumático te invitamos a conocer su historia. ¡Seguro que hay muchos datos que te sorprenden y que no conocías!
Uno de los aspectos claves del mantenimiento de los neumáticos es que siempre estén con una presión adecuada. De hecho, la gran mayoría de problemas que sufren los neumáticos podrían evitarse si estos estuvieran a una presión correcta. En el artículo de hoy repasaremos los pasos necesarios para medir la presión de tus neumáticos.
¿Qué presión deben tener mis neumáticos?
Saber la presión que deben tener tus neumáticos es muy sencillo. Todos los vehículos disponen de una indicación con la presión de uso recomendada en función del neumático y de la carga. Esta información la encontrarás, obviamente, en el manual del usuario del vehículo pero también suele estar en una etiqueta adhesiva que encontramos o en la tapa del depósito de combustible o en el montante al abrir la puerta del conductor. Si no encuentras esta etiqueta por ningún sitio siempre puedes recurrir a internet.
Una vez sabemos la presión que necesitan nuestros neumáticos podemos pasar a los consejos básicos a tener en cuenta para mantener tus neumáticos con la presión adecuada.
Mide la presión siempre en frío
Cuando vayas a medir la presión de tu vehículo hay algo que debes tener en cuenta: siempre has de realizar la medición con el neumático frío. O sea, tus neumáticos deben llevar parados al menos 2 horas o deberían haber circulado menos de 3 km a velocidad reducida.
Si hicieras la medición con el neumático caliente podría dar un valor más elevado al real. Además, nunca hemos de desinflar un neumático caliente. Mejor espera unas horas a que se enfríe y toma la medida de la manera correcta.
Comprueba las presiones al menos una vez al mes y antes de un viaje largo
La segunda parte la solemos tener en cuenta: cuando vamos a hacer un trayecto largo suele ser habitual hacerle una revisión rutinaria al vehículo que consta, entre otros pasos, de la medición de la presión de los neumáticos. Lo que no suele ser tan habitual es la que debemos hacerlo en plena rutina.
Lo ideal, según los fabricantes, es que dediquemos un tiempo cada mes a revisar la presión de nuestras ruedas. Este sencillo gesto puede ahorrarnos muchos dolores de cabeza a la larga y nos puede ayudar a detectar problemas antes de que se conviertan en algo más grave.
TIP! Si vamos a realizar un viaje de más de 2 horas por autopista o autovía incrementa la presión en 0,3 bar
Adapta la presión a la carga del vehículo
La capacidad de carga de un vehículo va directamente ligada a la presión de sus neumáticos: cuanta más presión, más carga puede soportar. Así, no será la misma presión la que necesitaremos para desplazarnos al trabajo por ciudad con un acompañante que si nos vamos de vacaciones 5 personas y sus maletas.
TIP! En los neumáticos traseros de un vehículo que arrastre un remolque o una caravana deberemos aumentar la presión en 0,4 bar
No olvides comprobar la presión de la rueda de repuesto
Suele ser el neumático más olvidado pero su función es muy importante. Cuando mires la presión de tus ruedas no te olvides de comprobar el estado de la de repuesto. Suele ser un neumático que, afortunadamente, no se usa muy a menudo por lo que es posible que pueda perder presión. Como no sabemos cuándo vamos a necesitarlo, lo ideal es tenerlo siempre a punto, ¡por si acaso!
TIP! Si quieres que los datos de medición sean correctos te recomendamos hacerte con un manómetro de bolsillo. Los manómetros de las gasolineras pueden ayudar pero es muy complicado que las ruedas estén frías cuando hacemos la medición.
Revisar el estado de nuestros neumáticos no es una cosa baladí. Cuando pensamos en las ruedas de nuestro coche hemos de tener en cuenta que son el único elemento de todo el vehículo que está en contacto directo con el asfalto, por lo que cualquier problema podría desencadenar en falta de seguridad, avería e incluso un posible accidente. Por eso su mantenimiento ha de ser preciso y estar siempre al día, porque es el único elemento que nos une a la carretera.
Normalmente tenemos muy presente que hemos de revisar su estado antes de un viaje largo o cuando nos vamos a ir de vacaciones, pero no solo en esas fechas han de ser inspeccionados bajo lupa. No te pierdas este artículo porque aprenderás qué problemas puedes evitar si revisas bien los neumáticos y a detectar sus imperfecciones.
Puede que tengan mordiscos o bultos
Si no llevas tus neumáticos a revisión no podrás saber si tienen algún tipo de defecto. Uno de los más habituales son los mordiscos y los bultos. Te proponemos que les hagas una inspección visual de manera cuidadosa; así podrás saber bastante sobre el estado en el que se encuentran tus neumáticos.
Deja de lado si tus ruedas están más o menos limpias y céntrate en el estado de la goma. ¿Encuentras mordiscos? Mira tanto en el flanco como en la banda de la rodadura. Uno de los problemas que puedes encontrarte es el que tu neumático tenga un mordisco provocado por darle un golpe contra el bordillo al aparcar, por ejemplo. Si encuentras uno podrías tener problemas en un futuro ya que comprometen la estructura interna del neumático, haciéndolos más propensos a pinchazos o reventones.
Sigue mirando, esta vez en busca de bultos en la banda de la rodadura o en los flancos del neumático. Si lo encuentras, ¡alerta! Puede que tu neumático no sea el más seguro actualmente y deberás actuar.
Los neumáticos con mordiscos o bultos son más propensos a pinchazos o reventones. Si los tuyos tienen alguna de estas problemáticas, llévalo al taller porque necesitarás reemplazarlos.
Sabemos que no es lo que querías leer pero es la realidad. Cuando un neumático tiene este tipo de problemas nuestra seguridad se ve comprometida: corremos peligro al conducir y ponemos en peligro al resto. Por eso es importante que tus neumáticos sean revisados cuidadosa y periódicamente.
Si tus neumáticos no presentan ni mordiscos ni bultos realiza una conducción que evite la aparición de este tipo de defectos pasando por los resaltos y badenes a poca velocidad o evitando los bordillazos. Otro aspecto a evitar es circular con los neumáticos cristalizados.
Puede que tus neumáticos estén cristalizados
Si no sabes lo que es la cristalización, te lo explicamos: se trata de un proceso físico que puede darse en neumáticos que no han sido correctamente almacenados o que tienen mucha edad.
Lo que ocurre es que su superficie se endurece y, por lo tanto, pierde agarre. ¿Cómo saber si nuestro neumático está cristalizado? Intenta hundir tu uña en la goma. Si no puedes hacerlo y su superficie presenta un aspecto brillante y duro, es más que probable que estemos ante un neumático cristalizado.
¿Cuándo sospechar que tu neumático pueda estar cristalizado? Si no usas mucho tu vehículo o lleva años parado, llévalo a revisar.
Puede que hayan perdido presión
Tener la presión de tus neumáticos a punto nos beneficia a todos: según datos de Bridgestone, el 81% de los conductores de la UE circula con la presión de los neumáticos baja. Este hábito supone un gasto extra de 4.000 millones de litros de combustible y la emisión de 9,3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.
Que tus neumáticos tengan una presión adecuada es básico para conseguir las mejores prestaciones de ellos. Por eso es ideal revisarla al menos una vez al mes. Consulta las recomendaciones de tu fabricante antes de hacerlo y sigue sus instrucciones.
Recuerda que si tu vehículo circula con presión baja acelerarás el desgaste del neumático, aumentarás la resistencia a la rodadura y, por tanto, harás que consuma más combustible. Además, cuando el neumático tiene poco aire, este tiende a deformarse.
TIP! No olvides revisar la presión de la rueda de repuesto. ¡Imagina tener que cambiarla y encontrarte un neumático también desinflado!
Puede que se estén desgastando de manera irregular
Hay varios motivos que pueden hacer que nuestros neumáticos no se desgasten de manera regular:
Así que si no haces revisión del desgaste de tus ruedas podrías pasar por alto alguno de estos problemas. Hazlo una vez al mes para evitar sustos.
Puede que hayan perdido dibujo
Por ley, los neumáticos han de tener una profundidad mínima de 1,6mm pero no es imprescindible llegar a esos extremos para cambiarlo. Es mejor no apurar porque nos jugamos la seguridad en la conducción.
Cuando un neumático pierde dibujo también pierde agarre, aumenta la distancia de frenado y se incrementa el riesgo de aquaplaning.
TIP! Descubre si tu profundidad es correcta con una moneda de 1€. Si al meterla en una hendidura puedes ver el color dorado exterior, es hora de cambiar de neumático.
Puede que no pases tu siguiente ITV
Si próximamente has de pasar la ITV has de tener muy en cuenta el estado de tus neumáticos. Unas ruedas que presenten malformaciones, presión inadecuada, poco dibujo o mala alineación podrían echar atrás tu tan ansiada pegatina.
Recuerda que unos neumáticos en perfecto estado te benefician a ti como conductor y al resto de personas que se cruzan contigo en la carretera. Realiza las revisiones pertinentes e invierte en seguridad.
Por todo, revisar los neumáticos de nuestro coche con profesionales cualificados debería convertirse en una costumbre habitual que nos evitará averías futuras y nos dará más seguridad a la hora de circular.
El mundo del neumático es muy amplio. Durante décadas diferentes expertos han ido mejorando su diseño y los materiales de los que estaban hechos hasta poder adaptarlo a diferentes necesidades. En la actualidad contamos con todo tipo de neumáticos que varían según las estaciones en las que lo usemos, el tipo de perfil, su dibujo o el interior del mismo. Repasemos, a continuación, los tipos de neumáticos que tenemos en el mercado a nuestra disposición.
Neumáticos según estaciones
Los neumáticos son una de las partes del vehículo que más sufre los cambios de estación. Al estar expuestos constantemente las diferentes temperaturas y demás inclemencias, hay ciertos materiales que acusan más el frío o el calor. Obviamente, no es lo mismo la resistencia que deben mostrar en verano, con temperaturas altas, que en invierno, donde en según qué zonas, pueden sufrir hasta heladas. Por eso existen neumáticos de verano, de invierno y los que puedes usar todo el año, los all seasons. Veamos en qué consiste cada uno de ellos.
Verano
Imagina un vehículo aparcado en pleno sol en agosto o la temperatura a la que llega a alcanzar la carretera en verano; los neumáticos sufren el calor durante toda esta estación. Las altas temperaturas hacen que el agarre y la propia goma se resientan, por eso existen los neumáticos de verano.
Aunque también pueden usarse el resto del año, el diseño que tienen y la manera en la que han sido construidos los convierten en unos neumáticos capaces de soportar altas temperaturas sin perder agarre, sin reducir la resistencia a la rodadura y haciendo que la conducción sea más suave y precisa.
Invierno
Las bajas temperaturas que acompañan al invierno implican que los neumáticos también tengan que estar preparados para ellas, más aún cuando nos movemos en un entorno en el que podemos encontrarnos nieve. Los neumáticos de invierno están hechos de compuestos especiales que les permiten mejorar el agarre a la carretera cuando la temperatura exterior es baja. Además, disponen de una banda de rodadura con unas laminillas que se agarran a la nieve.
¡ATENCIÓN! Aunque estos neumáticos están preparados para lidiar con la nieve y podrías circular con ellos en vez de llevar cadenas, no solo se pueden usar en carreteras nevadas. También se trata de una excelente alternativa cuando llueve o la temperatura exterior es inferior a los 7 grados centígrados. Tenlos en cuenta si vives en zonas en las que estas situaciones sean habituales.
All seasons
Si no vives en un lugar que llegue a temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, una buena alternativa es contar con los neumáticos all season. Si bien es cierto que no llegan a tener todas las ventajas de los de invierno cuando te encuentras nieve o lluvia en la carretera, sí que tienen más profundidad en el dibujo que un neumático de verano. Si vives en un lugar donde las temperaturas en invierno no son muy extremas o la temporada de nieve es breve, esta es la mejor solución para ti.
Neumático según perfil
¿A qué nos referimos cuando hablamos de perfil? El perfil de un neumático es el porcentaje de la anchura. Por ejemplo, un neumático que mide 235/55 R17 implica que de ancho mide 23,5 cm y que su perfil es un 55% de esa anchura. El último número significa que está preparado para montarse en una llanta de 18 pulgadas de diámetro. Pero este 55 podría ser mayor o menor: podría ser 40 o 60. Así, clasificamos los neumáticos en perfil alto y bajo.
Perfil alto
Los neumáticos de perfil alto favorecen el confort del vehículo ya que suavizan la suspensión. Como este tipo de rueda amortigua el impacto la convierte en mucho más resistente.
Estos neumáticos también favorecen la aceleración del coche. En el conjunto llanta-neumático la parte más pesada es la llanta, por tanto si reducimos llanta y aumentamos perfil del neumático, reducimos el peso total del coche.
Los de perfil alto suelen ofrecer una menor resistencia a la rodadura porque la composición química es distinta. Además, suelen ser más asequibles en precio respecto a los de perfil bajo.
Perfil bajo
Los neumáticos de perfil bajo presentan menos deriva y, por tanto, mejoran la precisión de la dirección en curva. Es por este motivo que los principales compradores de este tipo de neumático son las personas a las que les gusta realizar una conducción deportiva. Con esta tipología tendrás un mejor agarre en seco y también una mejor frenada.
Una de las grandes ventajas de los neumáticos de perfil bajo es que suelen desgastarse menos que los de perfil alto. Aunque, también hemos de tener en cuenta que cuando reducimos perfil y aumentamos tamaño de llanta. Así, los compuestos han de ser más blandos y reduces su durabilidad.
Los neumáticos de perfil bajo también hacen menos ruido que los de perfil alto.
Neumáticos según dibujo
Otra manera de clasificar los neumáticos es según el dibujo que tengan. Aquí hablaremos de neumáticos simétricos, asimétricos y direccionales.
Simétricos
Los neumáticos simétricos con aquellos que cuentan con un dibujo idéntico a ambos lados. Este tipo suele ser normalmente usado en medidas pequeñas y para coches compactos o bien urbanos.
Las principales ventajas de estos neumáticos es que son algo más baratos que los asimétricos o direccionales. Suelen ser muy estables en línea recta y tienen buena adherencia. Además, su durabilidad suele ser alta.
Por contra, no llega a la calidad del resto de neumáticos sobre carretera mojada y no está diseñado para vehículos potentes o deportivos. Pero si tu coche es pequeño y tu conducción va a ser sobre todo urbana, son una gran alternativa.
Asimétricos
Como su nombre indica, los neumáticos asimétricos tienen un dibujo diferente en las zonas internas y externas. La parte interna suele contar con hendiduras más profundas para evacuar el agua mientras que la externa cuenta con bloques de goma anchos para mejorar el agarre. Este tipo de neumático suele estar disponible en medidas medianas y grandes.
Las principales ventajas de los asimétricos es que ofrecen buena estabilidad y maniobrabilidad en las curvas. Además son más seguros porque reducen el efecto aquaplaning en la calzada mojada. Además, son más silenciosos que los neumáticos simétricos pero también más caros.
Direccionales
Los neumáticos direccionales están diseñados para poder drenar grandes cantidades de agua rápidamente. Por eso ofrecen una evacuación perfecta en carretera mojada y favorece la motricidad sobre la nieve.
Como aspecto negativo, su coste es más elevado y su durabilidad es menor, además, el ruido de la rodadura es ligeramente más fuerte.
Neumáticos según su interior
Otra de las maneras en las que podemos clasificar los neumáticos es mirando su interior. Aquí encontraremos unos cuantos aspectos interesantes, repasémoslos.
Runflat o antipinchazos
Este tipo de neumáticos llamados runflat o también antipinchazos tienen refuerzos en los flancos y los hombros. Esto les permite circular sin aire cuando se produce un pinchazo siempre que sea una distancia no muy larga (normalmente entre unos 50 y 100 km) y a una velocidad no muy alta, hasta los 80 km/h. Esto te permite acudir circulando al taller más cercano si sufres un pinchazo sin tener que contar con los servicios de una grúa.
Tubeless
Este tipo de neumáticos no necesitan una cámara de aire ya que el propio interior ya cuenta con un aislamiento pensado para que el aire no salga entre neumático y llanta. Se popularizaron en los años 70 y actualmente se han convertido en el modelo usado por la gran mayoría.
Cuentan con la gran ventaja de que, en caso de pinchazo no pierden la presión de manera rápida e inminente. También tienen un montaje más sencillo y alcanzan menos temperatura al circular.
Recauchutado
Los neumáticos recauchutados son aquellos en los que se conserva la carcasa pero cambian la banda de rodadura. Se trata de un proceso tan complejo que actualmente no se usa en turismos, siendo más rápido, cómodo y económico sustituir el neumático. Este tipo de técnica, en cambio, es muy habitual en camiones o aviones.
Verdes o ecológicos
Se denominan neumáticos verdes o ecológicos a aquellos que están fabricados con compuestos especiales que hacen que no se consuma tanto combustible. Antiguamente esto era a cambio de perder algo de agarre o duración pero la tecnología ha permitido que esto ya no sea así. Usando este tipo de neumáticos se puede llegar a ahorrar unos 0,2 litros por cada 100 km. Así, un neumático que dure unos 45.000 km ahorraría unos 200 litros.
El buen estado de los neumáticos a la hora de circular es fundamental para la seguridad vial, por eso debes prestar atención a las señales que indican que ha llegado la hora de renovarlos.
Los neumáticos forman parte del triángulo de seguridad del coche y se encuentran en permanente contacto con la carretera expuestos a todo tipo de factores externos. Cambiarlos a tiempo puede evitar que se produzcan desperfectos en otras partes del coche e incluso evitar posibles accidentes.
La vida útil de un neumático depende de muchos factores como su tiempo de uso, el clima, el estado de las carreteras, la calidad de los mismos, entre otras cosas. Aunque tus neumáticos no den signos de tener problemas, se recomienda que un profesional los inspeccione una vez al año y como mínimo después de los cinco años de uso. No se puede determinar con exactitud cada cuánto tiempo debe cambiarse un neumático, pero es aconsejable hacerlo cada diez años, si es que no han sufrido desgastes o desperfectos previos.
Existen una variedad de factores que pueden dañar tus neumáticos:
TIP! Los neumáticos siempre se deben cambiar en pareja, es decir, si cambias uno de los neumáticos delanteros debes cambiar también su par y lo mismo sucede con los traseros.
Si haces un buen uso de tus neumáticos no solo disminuirás su vida útil, sino que pondrás en riesgo tu seguridad vial y la del resto de conductores. Por eso debes tener en cuenta estos aspectos a la hora usar y elegir tus neumáticos:
Ante la menor duda siempre es importante consultar a un profesional para que realice una inspección y nos asesore a la hora de cambiarlos. En Neumáticos Seminuevos te ayudamos a seleccionar el modelo de neumático más adecuado para tu coche y lo colocamos, ¡para que no tengas que preocuparte por nada!
Si tus neumáticos están sufriendo algún desperfecto, lo puedes advertir tú mismo antes de sufrir algún incidente en la carretera, ¡toma nota!:
Por último, para que tus neumáticos duren más tiempo, te recomendamos revisar la presión de los mismos con frecuencia, no sólo harás un buen uso de ellos, sino que también ahorrarás combustible. Inspecciona tus neumáticos antes de realizar viajes largos por la carretera y por sobre todas las cosas: conduce siempre con preocupación.