Cuando invertimos en un vehículo lo que estamos comprando son años de seguridad al volante, confort y durabilidad. Pero como casi todo en esta vida es finito, los coches y sus partes tienen una duración determinada. ¿Esto significa que los neumáticos tienen fecha de caducidad? Pues sí, y este es el tema del que trataremos en el artículo de esta semana.
Ya hemos hablado en numerosas ocasiones de la importancia del mantenimiento de los neumáticos pero, pese a que la presión, el equilibrado, las válvulas, la limpieza o los hábitos de conducción sean los correctos, puede ser que igualmente haya llegado el momento de cambiar tus neumáticos. Y esto se debe, ni más ni menos que a la caducidad de los mismos.
Es obvio que cuanto más usemos nuestro vehículo, más desgaste tendrán nuestras ruedas pero esto no implica que si lo usamos menos alarguemos proporcionalmente su duración. Hay otro factor a tener en cuenta en esta ecuación: el tiempo, y este siempre corre en nuestra contra.
Fechas y más fechas
Como todo objeto, los neumáticos tienen una fecha concreta de fabricación. Y no solo eso, sino que también tienen un límite de tiempo en el que el fabricante te puede garantizar que los materiales que lo componen tienen la calidad necesaria y actuarán de la manera esperada. Como comentábamos anteriormente, el uso influye pero también el tiempo y, a partir de cierto número de años, el material se degrada y no es seguro circular con ellos.
Por eso es importante estar al tanto de dos fechas que deberás de tener bien presentes. Por un lado, la fecha de fabricación y, por otro, la fecha de montaje.
¡HABLEMOS DE FECHAS! Normalmente la caducidad de un neumático se establece como tope 5 años desde la fecha de montaje o 10 desde la de fabricación, la que llegue antes.
¿Cómo sé la fecha de fabricación de mis neumáticos?
Como la fecha de montaje es bastante probable que la sepas, llega el momento de conocer la fecha en la que tus neumáticos fueron creados. Para saberlo deberás mirar en su flanco y buscar cuatro cifras que aparecerán dentro de un círculo y que acompañan al código DOT (Department Of Transportation).
¿Y qué significan estos cuatro dígitos? Los dos primeros números corresponden a la semana de fabricación y las dos últimas, son el año en el que fueron fabricados. Así, si pone 2120 significa semana 21 del año 2020.
El mantenimiento es la clave
Es importante que cuentes con profesionales formados para que le hagan revisiones periódicas a tus neumáticos ya que, desgraciadamente, ningún fabricante puede asegurarte cuántos kilómetros pueden durarte. Dependerá de numerosos factores como el tipo de conducción, las vías por las que nos movamos o el clima, por poner solo tres ejemplos.
Así, el asfalto más rugoso, aquel que presenta mayores imperfecciones, circular con una presión incorrecta, no hacerle revisiones, rodar con cargas pesadas o conducir por lugares con mucha humedad o temperaturas extremas, acortarán la vida de tus neumáticos.
Y es que hay que estar atentos porque casi todo en esta vida tiene fecha de caducidad, sí ¡hasta la miel!
La seguridad es sinónimo de prevención. No hay nada más efectivo que un buen mantenimiento para evitar sustos indeseados al volante y los neumáticos, recordémoslo, son la única parte del vehículo que nos mantiene en contacto con el asfalto. Por eso hoy os recomendamos que hagáis inspecciones regulares a vuestras ruedas ya que te ayudarán a mejorar tu seguridad mientras conduces y a evitar posibles problemas y averías.
En este blog hemos hablado de la importancia del mantenimiento de los neumáticos para nuestra seguridad, pero no todo pasa por hacer estas revisiones profundas. Una rápida inspección por nuestra parte puede evitarnos alguna que otra visita al mecánico para reparar averías graves. Te aseguramos que si tienes en cuenta estos 7 aspectos regularmente, tu seguridad se verá incrementada. ¡Nunca un vistazo dio más!
Desgaste desigual de la banda de rodadura
Hemos hablado de la banda de rodadura cuando repasamos las partes del neumático y sabemos de su importancia, por eso empezamos por este componente. Obsérvala atentamente y revisa que no se produzca un desgaste desigual en los diferentes lados de la banda de rodadura, eso sería un mal presagio. Podría significar que tus neumáticos no están bien alineados, equilibrados o inflados o que haya problemas en la suspensión, lo que supondría un riesgo para tu seguridad y la de aquellos que comparten carretera contigo. También observa que no se hayan producido ondulaciones con desgaste desigual y que el cable de acero no sea visible.
¿Hay algún objeto incrustado en tu neumático?
La circulación puede hacer que ciertos objetos como piedrecitas, restos de cristales o metales o piezas pequeñas que se encuentran en la carretera, acaben incrustados en la banda de rodadura. Esto no debería ser un problema si los detectas a tiempo, por eso es importante que regularmente observes tus ruedas atentamente. Si observaras la presencia de algún objeto extraño, extráelo con suma precaución cuanto antes ya que si continuas circulando con él podría acabar provocando el pinchazo de tu neumático.
Nada de cicatrices
La apariencia externa de tu neumático ha de ser impecable, más allá de la poca o mucha suciedad que pueda tener. Si aquello que te incomoda lo puedes quitar con agua y jabón no hay de qué preocuparse pero en cambio si al observar tu rueda ves que tiene cortes, agujeros, grietas, bultos o hendiduras en alguna parte, activa la señal de alarma. En ese caso te recomendamos que acudas a tu taller de confianza para descartar cualquier tipo de problema.
Comprueba la profundidad de la banda de rodadura
Un neumático desgastado tiene menos agarre, especialmente sobre suelo mojado. Para comprobar que tus ruedas no están desgastadas de más has de fijarte en los indicadores de desgaste de la banda de rodadura. Son unas barras estrechas de goma que encontrarás en los surcos de la banda.
TIP! Si ves que la profundidad de la banda de rodadura es prácticamente igual a la de los indicadores de desgaste, es momento de sustituir tus neumáticos.
Además de poner en peligro tu seguridad y la de los demás, recuerda que circular con neumáticos por debajo de los 1,6 mm de profundidad está prohibido por ley.
Asegúrate de que la presión es la correcta
Va, lo confesamos, hemos hecho trampa, no todo se resuelve con un vistazo, aquí deberás tocar tu neumático. Los cambios de temperatura, la conducción y el propio uso hacen que tus ruedas pierdan presión de aire. Esto es relativamente normal pero si te encuentras que tu neumático lo pierde tan a menudo que necesitas andar hinchándolo cada pocos días, es que quizás algo no va del todo bien.
Para verificar la presión de tus neumáticos recuerda que estos han de estar fríos. Quítale el tapón de la válvula, presiona la cabeza del medidor uniformemente sobre el vástago de la válvula y usa una presión firme para que se detenga el silbido. Es el momento de retirar el medidor y leer la presión.
Compara el resultado con la presión de inflado que debería tener tu coche según el fabricante y, si ves que tu vehículo la pierde cada pocos días, acude a un taller.
Los tapones de las válvulas se pueden chafar o perder
La principal función de los tapones de la válvula del neumático es impedir que la suciedad y la humedad entren dentro de la goma. Son unas piezas pequeñas pero que ayudan a la correcta conservación de nuestra rueda. El problema es que, al ser tan pequeña, es habitual que se pierda o se deforme, así que si observas cualquiera de las dos cosas, hazte con unos tapones nuevos tan pronto como te sea posible.
La edad importa
Muchas personas piensan que, por usar poco su vehículo, les va a durar muchos más años. Si bien un uso continuado hace que se desgasten muchas de sus partes, el tiempo pasa de igual manera para todos sus componentes. De vez en cuando intenta vigilar la edad de tu neumático. Tanto si usas el coche a diario como solo de manera ocasional revisa su estado si ya hace más de 5 años que los tienes.
Y recuerda, si al inspeccionar tus neumáticos ves algo sospechoso, pide cita con un profesional especializado en neumáticos para que lo examine y te dé un veredicto. Recuerda que tu seguridad está en juego.
Cuando nos subimos al coche es importante que estemos siempre alerta y concentrados en la conducción pero esto no es lo único que se debe tener en consideración. Más allá de los fallos humanos, los fallos mecánicos también pueden provocar un accidente, por eso es importante asegurarse de que todo está correcto.
Mecánicamente, los tres componentes que más influyen en la conducción son los neumáticos, los amortiguadores y los frenos. Hoy haremos un repaso del denominado triángulo de seguridad para que minimices al máximo el riesgo de sufrir un accidente al volante.
Tu seguridad, tu mayor FAN
Neumáticos, amortiguadores y frenos son tres sistemas de tu vehículo que están interconectados entre sí. Esto quiere decir que cualquier incidencia en uno de ellos afectará al rendimiento de los otros. Pero no solo eso, el funcionamiento correcto de frenos, amortiguadores y neumáticos, a su vez, está estrechamente relacionado con cualquier otro sistema de seguridad activa del propio coche.
Para que te hagas a la idea de su importancia te pondremos un ejemplo: aunque tu coche tenga control de estabilidad, ABS o un sistema de frenado automático, si te fallan o los neumáticos o los amortiguadores o los frenos, nada de esto te servirá. Así que ten muy en cuenta estos tres elementos para tu seguridad y la de aquellos que comparten el espacio contigo.
TIP! Acuérdate de la palabra FAN para tener presente al triángulo de seguridad: frenos, amortiguadores y neumáticos.
Ahora, pasemos a analizar uno por uno cada uno de los elementos que conforman el triángulo de seguridad: neumáticos, frenos y amortiguadores.
Los neumáticos
En este blog hemos hablado largo y tendido sobre los neumáticos: desde su historia hasta los tipos que hay a los problemas derivados de no revisarlos o cuándo cambiarlos. Os recomendamos que echéis un vistazo a estos artículos para ampliar la información.
Aquí nos limitaremos a recordar que los neumáticos son el único elemento de nuestro vehículo que nos mantiene en contacto con el asfalto, por lo que se convierte en una pieza fundamental en nuestro coche.
Para que nuestros neumáticos sean seguros hemos de cerciorarnos de que obviamente, no tienen ningún pinchazo, no presentan un desgaste irregular y de que tienen la presión adecuada, lo que nos aportará seguridad y, de paso, nos ayudará a ahorrar algo de combustible. Además, hemos de comprobar que la banda de rodadura se mantenga en los niveles legales para poder conducir
Los frenos
Sin duda, un vehículo que no frena bien es un vehículo peligroso. Por eso hemos de asegurarnos de que estos se encuentran siempre en perfectas condiciones. ¡Nadie quiere experimentar la terrible sensación de apretar los frenos mientras circulan y que estos no respondan correctamente!
Si nuestros frenos no están bien conservados la distancia de frenado aumentará y, con ello, la posibilidad de colisión o accidente. Una revisión frecuente del estado de los frenos y su desgaste es básica para asegurarnos de un buen funcionamiento. No te olvides, has de tener en cuenta tanto las pastillas como los discos de freno: ambos deben integrarse siempre a la perfección.
Los amortiguadores
Y cerrando nuestro particular triángulo, como tercer vértice, nos encontramos con los amortiguadores. De los tres, suelen ser el elemento más olvidado o que se tiene menos en cuenta. Sin embargo, si funcionan de manera incorrecta nuestra seguridad se puede ver comprometida.
¿Qué hacen los amortiguadores? Pues controlar los movimientos verticales ya que absorben las vibraciones y permiten que el coche se mantenga totalmente estable. ¿Y cada cuánto debería revisarlos? Idealmente cada 20.000 kilómetros, de est manera podrías conocer siempre su estado, ya que su desgaste es gradual.
CURIOSO! La falta de control sobre el estado de los amortiguadores puede hacer que la detención del coche se incremente en dos metros a una velocidad de 45 km/h.
Ahora que ya conoces los diferentes componentes del triángulo de seguridad solo queda tenerlo en cuenta para que tu circulación sea segura.
Uno de los aspectos claves del mantenimiento de los neumáticos es que siempre estén con una presión adecuada. De hecho, la gran mayoría de problemas que sufren los neumáticos podrían evitarse si estos estuvieran a una presión correcta. En el artículo de hoy repasaremos los pasos necesarios para medir la presión de tus neumáticos.
¿Qué presión deben tener mis neumáticos?
Saber la presión que deben tener tus neumáticos es muy sencillo. Todos los vehículos disponen de una indicación con la presión de uso recomendada en función del neumático y de la carga. Esta información la encontrarás, obviamente, en el manual del usuario del vehículo pero también suele estar en una etiqueta adhesiva que encontramos o en la tapa del depósito de combustible o en el montante al abrir la puerta del conductor. Si no encuentras esta etiqueta por ningún sitio siempre puedes recurrir a internet.
Una vez sabemos la presión que necesitan nuestros neumáticos podemos pasar a los consejos básicos a tener en cuenta para mantener tus neumáticos con la presión adecuada.
Mide la presión siempre en frío
Cuando vayas a medir la presión de tu vehículo hay algo que debes tener en cuenta: siempre has de realizar la medición con el neumático frío. O sea, tus neumáticos deben llevar parados al menos 2 horas o deberían haber circulado menos de 3 km a velocidad reducida.
Si hicieras la medición con el neumático caliente podría dar un valor más elevado al real. Además, nunca hemos de desinflar un neumático caliente. Mejor espera unas horas a que se enfríe y toma la medida de la manera correcta.
Comprueba las presiones al menos una vez al mes y antes de un viaje largo
La segunda parte la solemos tener en cuenta: cuando vamos a hacer un trayecto largo suele ser habitual hacerle una revisión rutinaria al vehículo que consta, entre otros pasos, de la medición de la presión de los neumáticos. Lo que no suele ser tan habitual es la que debemos hacerlo en plena rutina.
Lo ideal, según los fabricantes, es que dediquemos un tiempo cada mes a revisar la presión de nuestras ruedas. Este sencillo gesto puede ahorrarnos muchos dolores de cabeza a la larga y nos puede ayudar a detectar problemas antes de que se conviertan en algo más grave.
TIP! Si vamos a realizar un viaje de más de 2 horas por autopista o autovía incrementa la presión en 0,3 bar
Adapta la presión a la carga del vehículo
La capacidad de carga de un vehículo va directamente ligada a la presión de sus neumáticos: cuanta más presión, más carga puede soportar. Así, no será la misma presión la que necesitaremos para desplazarnos al trabajo por ciudad con un acompañante que si nos vamos de vacaciones 5 personas y sus maletas.
TIP! En los neumáticos traseros de un vehículo que arrastre un remolque o una caravana deberemos aumentar la presión en 0,4 bar
No olvides comprobar la presión de la rueda de repuesto
Suele ser el neumático más olvidado pero su función es muy importante. Cuando mires la presión de tus ruedas no te olvides de comprobar el estado de la de repuesto. Suele ser un neumático que, afortunadamente, no se usa muy a menudo por lo que es posible que pueda perder presión. Como no sabemos cuándo vamos a necesitarlo, lo ideal es tenerlo siempre a punto, ¡por si acaso!
TIP! Si quieres que los datos de medición sean correctos te recomendamos hacerte con un manómetro de bolsillo. Los manómetros de las gasolineras pueden ayudar pero es muy complicado que las ruedas estén frías cuando hacemos la medición.
Revisar el estado de nuestros neumáticos no es una cosa baladí. Cuando pensamos en las ruedas de nuestro coche hemos de tener en cuenta que son el único elemento de todo el vehículo que está en contacto directo con el asfalto, por lo que cualquier problema podría desencadenar en falta de seguridad, avería e incluso un posible accidente. Por eso su mantenimiento ha de ser preciso y estar siempre al día, porque es el único elemento que nos une a la carretera.
Normalmente tenemos muy presente que hemos de revisar su estado antes de un viaje largo o cuando nos vamos a ir de vacaciones, pero no solo en esas fechas han de ser inspeccionados bajo lupa. No te pierdas este artículo porque aprenderás qué problemas puedes evitar si revisas bien los neumáticos y a detectar sus imperfecciones.
Puede que tengan mordiscos o bultos
Si no llevas tus neumáticos a revisión no podrás saber si tienen algún tipo de defecto. Uno de los más habituales son los mordiscos y los bultos. Te proponemos que les hagas una inspección visual de manera cuidadosa; así podrás saber bastante sobre el estado en el que se encuentran tus neumáticos.
Deja de lado si tus ruedas están más o menos limpias y céntrate en el estado de la goma. ¿Encuentras mordiscos? Mira tanto en el flanco como en la banda de la rodadura. Uno de los problemas que puedes encontrarte es el que tu neumático tenga un mordisco provocado por darle un golpe contra el bordillo al aparcar, por ejemplo. Si encuentras uno podrías tener problemas en un futuro ya que comprometen la estructura interna del neumático, haciéndolos más propensos a pinchazos o reventones.
Sigue mirando, esta vez en busca de bultos en la banda de la rodadura o en los flancos del neumático. Si lo encuentras, ¡alerta! Puede que tu neumático no sea el más seguro actualmente y deberás actuar.
Los neumáticos con mordiscos o bultos son más propensos a pinchazos o reventones. Si los tuyos tienen alguna de estas problemáticas, llévalo al taller porque necesitarás reemplazarlos.
Sabemos que no es lo que querías leer pero es la realidad. Cuando un neumático tiene este tipo de problemas nuestra seguridad se ve comprometida: corremos peligro al conducir y ponemos en peligro al resto. Por eso es importante que tus neumáticos sean revisados cuidadosa y periódicamente.
Si tus neumáticos no presentan ni mordiscos ni bultos realiza una conducción que evite la aparición de este tipo de defectos pasando por los resaltos y badenes a poca velocidad o evitando los bordillazos. Otro aspecto a evitar es circular con los neumáticos cristalizados.
Puede que tus neumáticos estén cristalizados
Si no sabes lo que es la cristalización, te lo explicamos: se trata de un proceso físico que puede darse en neumáticos que no han sido correctamente almacenados o que tienen mucha edad.
Lo que ocurre es que su superficie se endurece y, por lo tanto, pierde agarre. ¿Cómo saber si nuestro neumático está cristalizado? Intenta hundir tu uña en la goma. Si no puedes hacerlo y su superficie presenta un aspecto brillante y duro, es más que probable que estemos ante un neumático cristalizado.
¿Cuándo sospechar que tu neumático pueda estar cristalizado? Si no usas mucho tu vehículo o lleva años parado, llévalo a revisar.
Puede que hayan perdido presión
Tener la presión de tus neumáticos a punto nos beneficia a todos: según datos de Bridgestone, el 81% de los conductores de la UE circula con la presión de los neumáticos baja. Este hábito supone un gasto extra de 4.000 millones de litros de combustible y la emisión de 9,3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.
Que tus neumáticos tengan una presión adecuada es básico para conseguir las mejores prestaciones de ellos. Por eso es ideal revisarla al menos una vez al mes. Consulta las recomendaciones de tu fabricante antes de hacerlo y sigue sus instrucciones.
Recuerda que si tu vehículo circula con presión baja acelerarás el desgaste del neumático, aumentarás la resistencia a la rodadura y, por tanto, harás que consuma más combustible. Además, cuando el neumático tiene poco aire, este tiende a deformarse.
TIP! No olvides revisar la presión de la rueda de repuesto. ¡Imagina tener que cambiarla y encontrarte un neumático también desinflado!
Puede que se estén desgastando de manera irregular
Hay varios motivos que pueden hacer que nuestros neumáticos no se desgasten de manera regular:
Así que si no haces revisión del desgaste de tus ruedas podrías pasar por alto alguno de estos problemas. Hazlo una vez al mes para evitar sustos.
Puede que hayan perdido dibujo
Por ley, los neumáticos han de tener una profundidad mínima de 1,6mm pero no es imprescindible llegar a esos extremos para cambiarlo. Es mejor no apurar porque nos jugamos la seguridad en la conducción.
Cuando un neumático pierde dibujo también pierde agarre, aumenta la distancia de frenado y se incrementa el riesgo de aquaplaning.
TIP! Descubre si tu profundidad es correcta con una moneda de 1€. Si al meterla en una hendidura puedes ver el color dorado exterior, es hora de cambiar de neumático.
Puede que no pases tu siguiente ITV
Si próximamente has de pasar la ITV has de tener muy en cuenta el estado de tus neumáticos. Unas ruedas que presenten malformaciones, presión inadecuada, poco dibujo o mala alineación podrían echar atrás tu tan ansiada pegatina.
Recuerda que unos neumáticos en perfecto estado te benefician a ti como conductor y al resto de personas que se cruzan contigo en la carretera. Realiza las revisiones pertinentes e invierte en seguridad.
Por todo, revisar los neumáticos de nuestro coche con profesionales cualificados debería convertirse en una costumbre habitual que nos evitará averías futuras y nos dará más seguridad a la hora de circular.
La necesaria paralización del país por causa de la situación tan excepcional que estamos viviendo, ha dejado a nuestros vehículos inmovilizados durante semanas. Muchos usuarios se preocupan por las baterías del coche sin tener en cuenta que otros componentes también se resienten. Los neumáticos “sufren” esta inmovilidad y hay que revisarlos por su capital importancia en la seguridad.
Nos encontramos en una situación similar a la estival. Coches parados en una misma posición mucho tiempo, en ocasiones en la calle y bajo las inclemencias del tiempo.
Esta paralización tiene distintas consecuencias:
Deformación por plano en banda de rodadura
Este fenómeno se produce cuando un vehículo ha estado estático durante un periodo de tiempo prolongado. El neumático sufre una deformación en la banda de rodadura debida a la presión constante del peso del vehículo sobre un mismo punto de apoyo. En este caso en el momento de poner en marcha el vehículo se puede producir el “flatspot”. El flatspotting es un ligero temblor que se produce cuando un neumático ha estado parado mucho tiempo en la misma situación.
De manera natural cuando un neumático entra en circulación se calienta y adquiere una flexibilidad imprescindible para adaptarse a las irregularidades de la calzada. En cambio, cuando ha estado parado mucho tiempo, siempre con el mismo peso en el mismo punto de apoyo, el neumático puede aplanarse, y, al circular, hasta que éste se caliente y vuelva a coger flexibilidad, puede vibrar. Sin embargo, en algunas circunstancias esta deformación puede persistir. Esto dependerá del tiempo de estacionamiento, de la carga a la que haya sido sometido, de los cambios bruscos de temperatura y de la calidad del neumático. Por supuesto un neumático ancho y bajo tendrá menos riesgo de sufrir aplanamiento puesto que hay mayor superficie de contacto con el suelo y se puede repartir mejor el peso del vehículo.
Neumáticos agrietados
El agrietamiento de los neumáticos tiene más relación con la edad de la goma que con la situación de paralización. El problema es que tener un neumático parado todavía agrava más el deterioro de la goma. ¿Quién no ha tenido nunca una bicicleta nueva en casa durante meses y cuando la ha ido a usar se ha encontrado los neumáticos prácticamente cuarteados? Lo mismo pasa en los vehículos. La goma tiene una vida útil y tenerla parada no frena el deterioro.
Baja presión de los neumáticos
Ya hemos hablado en muchas ocasiones de la presión de los neumáticos y sabemos que es importante comprobarla regularmente. En esta ocasión, igual que ocurre después de la estación estival, es necesario revisarla, ya que con toda seguridad habrá disminuido estos días. Es importante no esperar a que salte la alarma (en el caso de tenerla en el coche) para pasar por la gasolinera y comprobarla. Se trata de 5 minutos que pueden ser vitales. Por supuesto el riesgo aumenta si el coche ha estado aparcado sometido a grandes cambios de temperaturas o en zonas muy ventosas (por ejemplo, cerca de la costa).
El primer día de salida del confinamiento debemos tener nuestro coche a punto y para ello nada más necesario que la revisión de uno de los elementos de seguridad activa más importante del vehículo: los neumáticos.